martes, 29 de mayo de 2012


PERU: Frente a la crisis internacional

SISTEMA FINANCIERO

En el 2009, en medio de la peor crisis financiera en 80 años, el sistema financiero en general tuvo un buen desempeño. Los efectos de la crisis sobre el sistema bancario (y financiero) del Perú fueron comparativamente pequeños en comparación con otros países. A más de un año de iniciada la fase crítica de la crisis, no se observó en el Perú una contracción del crédito y las tasas de interés de la mayoría de tipos de crédito regresaron a niveles pre-crisis o incluso a niveles menores por la política expansiva del Banco Central. Y si bien el ritmo de crecimiento del crédito ha mostrado una moderación marcada, resulta  fundamental destacar que ésta se debió principalmente a una menor demanda desde el sector real de la economía, y no por un rompimiento en la cadena de pagos. 
El principal impacto de la crisis económica sobre el sistema bancario fue la marcada  desaceleración en el crecimiento de las colocaciones desde comienzos del 2009. La cartera total del sistema, que crecía a tasas superiores al 30% anual desde mediados del 2007, redujo su tasa de crecimiento a aproximadamente menos del 7% a fines del 2009. A pesar de la fuerte desaceleración, esta tasa coloca al Perú como uno de los líderes en crecimiento del crédito en la región.
 
EL BALANCE 2009 FUE POSITIVO

El mayor impacto de la crisis en el Perú fue el ajuste del crecimiento del PBI, el cual pasó de 9,8% en el 2008 a 1,1% en el 2009. Pero a pesar de ello, el balance del 2009 fue positivo: las empresas se mantuvieron sólidas, no hubo pérdida de bienestar en la población ni daños permanentes en la economía. Como consecuencia de ello, se podría decir que la imagen del Perú a nivel internacional se vio fortalecida. 

a) Las empresas se mantuvieron sólidas a pesar de la crisis. 
Durante los años de alto crecimiento económico,  las empresas en el Perú lograron desarrollar fortalezas que le permitieron ser menos vulnerables ante una crisis: aumentaron su patrimonio y redujeron su nivel de apalancamiento.

b) No hubo pérdida de bienestar en la población.
El empleo continuó creciendo, y en Lima el gasto que más se ajustó fue el de los consumidores de más altos ingresos. Esto significa que en promedio la población no redujo su consumo, y aquellos que lo hicieron (sectores más altos) no cortaron gastos esenciales como alimentos. Como resultado de ello, el consumo privado continúo creciendo, a diferencia de lo que ocurrió en la mayoría de los países del mundo.  

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